Me desperté sobre las 0930 con el sonido de algo que parecía lluvia, un par de minutos adormilado escuchando ese sonido y reuní las fuerzas necesarias para levantarme y confirmar si era cierto. Efectivamente era un chaparrón de estos tropicales que caen por ésta zona del mundo.
El día anterior había estado pensando lo afortunado que había sido con el tema meteorológico. Pero el último día parecía que Bali no quería que me fuera de allí sin ver su parte más húmeda. No esta mal, cuando viajas a sitios como este, tiene su encanto ver como conviven con la lluvia.
No era momento de alquilar la moto, así que aproveche para disfrutar de esa cama tan confortable que tenia mi nueva habitación. La lluvia paró, aquí suele ser así. Llueve muy fuerte pero un periodo muy corto de tiempo. Cuando paró salí a desayunar y a hacer un poco de tiempo para ver si seguía iba a seguir lloviendo o no. Mientras desayunaba, llovió un par de veces más y ya paró definitivamente.
Alquilé la moto a unos chavales de al lado de mi habitación, eran un par de chicos jóvenes, acabamos hablando de futbol y me dijeron que luego irían a la playa con un balón, que jugara con ellos. Y yo acepté encantadísimo, mi mono de futbol aumentaba cada día.

La quieres? toma toda tuya
Me fui a dar una vuelta, aparqué la moto y fui a la playa a ver que tal estaban las olas, era mi ultimo día en Bali y no podia irme sin coger mis ultimas olas. Había sets de olas muy consecutivas y luego periodos largos sin olas, pero bueno había que intentarlo. Quería probar como me iba con una tabla de fibra de vidrio en lugar de la blanda de principiantes. La verdad que no tuve muchas oportunidades para probarla, pero este es mi siguiente paso. Me voy con la sensación de que he progresado bastante, con las sesiones en Bali y Lombok. Este es un deporte en el que dependes de las olas. Hay días que las olas acompañan y disfrutas mucho (el dia de Kuta,Lombok) y días como hoy en el que no tanto. Pero me quedo con ganas de más, esa sensación es buena, me gusta.

Postureo a tope en Bali
Cuando salí del agua, el plan era buscar un sitio para comer algo y luego ir al templo de Tannah Lot a ver el atardecer. Aún lo tenía pendiente.
Bueno, ese era el plan. Salí tarde de comer porque me entretuve, leyendo, poniéndome al día con internet, mi cuaderno de bitácora, etc…. Me habían dicho que Tannah Lot quedaba a media hora mas o menos, pero aquí el tiempo es siempre muy relativo y depende bastante del tráfico. Debía de llegar para el atardecer, de noche ya no se ve nada por allí.
Tal y como me pasó el día 10, se me volvió a hacer de noche por el camino y me quedé con las ganas de ver el templo de Tannah Lot. Bueno, no pasaba nada, lo dejo para cuando vuelva a Bali.
Conducir en Bali seguía sorprendiéndome. Es toda una experiencia, y un desafío no apto para personas poco temerarias. Aquí todo funciona con el claxon. Vale para todo, para indicar que quieres girar, para indicar que vas a adelantar, para decirle hola al de al lado, para todo… Los coches se te pegan muchísimo, hasta el punto de asustar y las motos te salen de todos lados. Si escuchas un claxon prepárate para que te salga una moto desde cualquier lado y hacia cualquier dirección. Se adelanta por la derecha, por la izquierda, por la acera, por cualquier sitio físicamente posible. En fin, debes de ir con todos los sentidos puestos en la carretera sino quieres tener un disgusto. En los días que he estado por aquí he presenciado un par de accidentes de motos.
Pues nada, tal y como hice la vez anterior… me di la vuelta hacia Kuta Beach, el camino de ida había sido bastante difícil de recordar así que esperaba no perderme mucho, porque perderme me iba a perder seguro. Y lo hice. Me volví a perder. Las señales de tráfico son un poco contradictorias, unido a que quizás me salté alguna, todo hay que reconocerlo, hicieron que el viaje de vuelta fuera muy divertido y andara unos cuantos kilómetros de más. Pero preguntando se llega a Roma. Y yo conseguí llegar a Kuta beach con tiempo suficiente de hacer unas comprillas de última hora.
La noche anterior había coincidido con unos amigos indonesios en el Sky Garden y me dijo que hoy también estarían por allí. Era mi ultima noche, así que no me iba a quedar en la habitación, había que celebrarlo. Fui primero al surfer’s bar a tomarme unas cervezas, allí eran mas baratas que en el Sky Garden y ademas tenía Wifi, podía estar conectado o incluso aprovechar para poner al día mis avances si me sentía inspirado.
Hice mis cuentas y pensé que con tener 200.000 rps para el taxi de mañana al aeropuerto y algún gasto extra que surgiera iba bien. El resto podía quemarlo en Bintangs (cerveza local) 😀 Así fue, hasta las 0430 estuve.

Party hard
Volaba a las 1140, con estar a las 1000 en el aeropuerto era suficiente. Puse el despertador a las 0830 y a dormir.
Me esperaban 4 vuelos que me pasearían por medio mundo. Iba a ser divertido… pero no pensé que tanto.
Quedaba la traca final…
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